lunes, 1 de marzo de 2010

Prosa aclaratoria 1 – Sobre “Poeta somos y en abogado estamos”, poema 52 de este libro

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Ni que decir tiene que lo que escribí ahora hace treinta años sobre esa sensibilidad más grande al escribir, ese sentido de la justicia mayor, Verdad y Belleza como una misma cosa, que es la esencia de la poesía cuando verdadera y no una burda imitación compuesta en sonetos o en verso libre; ni que decir que sigo ratificando. Pero ahora, tras mi triste experiencia de cinco años por la red, hemos de aclarar que no es poeta todo lo que reluce, y va esto dicho menos por las condiciones natas que se tengan para serlo o por la experiencia en escribir palpable en cada línea, que en cuanto a eso que quedaba expresado ya desde el título de mi poema 52: “En abogado andamos” y “Defendiendo lo indefendible, pronunciando lo impronunciable”.

Inmoralidad, impostura, trabajar para el desprestigio, humillación, hundimiento de otros hemos detectado en tantas figurillas de belén poético que se han montado algunos por aquí, que cómo pensar que es@s sujet@s puedan estar desempeñando oficio alguno de poeta, ese que da su vida por defender lo indefendible, pronunciar lo impronunciable. El único papel de abogado en el que están éstos es en el del corrupto mercachifle y aprovechado que tomó las leyes y su burla legal de las mismas como el modo más efectivo de enriquecerse o acumular poder que ejercer sin escrúpulos; dado que la moral es algo trasnochado, que entre ellos se dicen, dado que el bien y el mal no existen, sólo las ganancias, dado que nada es Verdad ni Justicia, pues ellos ya se encargan de ello.

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